01
Dic
09

Obstaculos

Voy andando por un sendero y dejo que mis pies me lleven. Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras… me siento cómodo y feliz… De repente  en el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo un poco la mirada para distinguirla bien y siento que la ciudad me atrae.

Necesito ir a ella…    Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo… Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están allí,  en aquella  ciudad que diviso a lo lejos… . Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos. Me imagino que todo eso está en esa ciudad.

Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa. Sigo.    Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino.         Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.   Temo… dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente.

De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto…  y  consigo pasarla.

 Me repongo y sigo caminando. Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto.

Corro hacia la ciudad… Ahora  el camino parece despejado.   

De repente me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo. Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas … y me doy cuenta de que está allí para construir un puente.

Nunca he sido hábil con mis manos…   Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

…Me siento abatido…  

Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire…

De pronto veo, a un lateral del camino un niño que me mira como si me conociera.   me observa en silencio y  me sonríe con complicidad.  

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.     me quedo perplejo por unos instantes y  al ser la única persona que hay por alli.. y sintiendo algo en mi interior que me inspira confianza en el niño… me animo a expresar en voz alta mi queja:

-¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?.

El niño, mirándome a los ojos,  se encoge de hombros y me contesta:

-¿Por qué me lo preguntas a mí?. Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras…  Los obstáculos los trajiste tú.

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2 Responses to “Obstaculos”


  1. 1 Dani
    2 diciembre, 2009 en 5:13 am

    Es una historia preciosa, gracias Pepe por compartirla.
    Un abrazo muy fuerte.

  2. 2 Eva
    3 diciembre, 2009 en 11:31 am

    Precioso, ¡c’est la vie!


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