16
May
14

Bicarbonato y limon = nada

jugo_de_limon_bicarbonato_1Hace más de 4 décadas comenzaron a rodar por revistas y medios las propiedades ‘mágicas’  atribuidas a la vitamina C, y al ascorbato como contramedida  “anti-cáncer”.

Los “alternativos” y los charlatanes se han apropiado de diversas “patentes” de estas terapias. Y además toma fuerza por los supuestos  “estudios” publicados por CAMA (Complementary and Alternative Medicine Asociation).

Si a ello le unimos que una gran multitud (de ignorantes reales)  y un gentío  sin conocimientos en el tema  proclama eufóricamente que Linus Pauling fue vindicado… tenemos la mezcla perfecta para que algo comience a rodar por las redes sociales  como la pólvora. Pero… ¿quien fue realmente este buen señor??   ¿alguien que proclama sus virtudes lo conoce?

640px-PaulingSus datos son fáciles de encontrar en la Red; pero si buscamos un poquito mas   encontramos el desastre que ha dejado en el mundo científico y divulgativo de la salud

L. Pauling, Premio Nobel 1954 en Química. 1962 por la Paz. Suficiente prestigio para que en él se apoyen los “alternativos” and charlatanes, y lo conviertan en un estandarte. Ya hemos dicho aquí que el principio de autoridad caducó, en Ciencia, hace mucho.

Desafortunadamente Linus Pauling, así también como ocurrió con  Nikolaas Tinbergen y su “refrigerator mother”, o con  Louis J. Ignarro y sus delirios con la arginina en la cura de las enfermedades cardiovasculares (de donde se nutre el brillante negocio de HerbaLife…  otra vil estafa) padeció de lo que se le ha llegado a llamar “Nobel Disease”. Se enamoraron y apasionaron con las más extrañas ideas, fuera de su campo, diciendo cosas realmente estúpidas y con una tendencia francamente pseudocientífica. Ejemplo de esto es Linus y su obsesión con la vitamina C.

Después que Pauling propusiera que tomar 1000mg diarios de vitamina C podía reducir la incidencia de la gripe en más de un 45% (todo un mito), llega en 1972 Ewan Cameron sugiriendo que el ascorbato (un derivado de la vitamina C) pudiera tener acción “anti-cáncer” mediante la inhibición de la hialorunidasa. Posteriormente, Pauling y Ewan, reportaron que la mayoría de 100 casos terminales tratados con vitamina C 1000 mg diarios, sobrevivieron 3 o 4 veces más que los pacientes que no les fue dado la vitamina C.

Desgraciadamente, como protocolo clínico experimental, aquel estudio fue una vergüenza. Pauling no era clínico y no tenía ninguna experiencia en diseño de ensayos clínicos. En 1976 se reconoce la falta de control por edades, estado del cáncer, estado funcional, nutricional, factores precipitantes y sobreañadidos y sin estandarización alguna. En otras palabras existió un sesgo de selección claramente grave, que le conferían al estudio un terrible diseño.

Todo esto, junto a otros fallos del estudio, demasiados para mencionarlos aqui, arrojó resultados sin sentido. Fueron realizados otros estudios, y en 1979 The New England Journal of Medicine publica sus resultados. No se encontró ningún beneficio en los pacientes con cáncer tratados con dosis de Vitamina C y ascorbato. Por el contrario, se informó de efectos dispépticos y fallos renales.

Más de 3 décadas después siguen apareciendo terapias alternativas que involucran la vitamina C o el ascorbato y, como ustedes saben, este  movimiento  “natural” nos ha traído el limón y el bicarbonato, pero todos en el mismo sentido. Algunas han sido publicadas y editadas en publicaciones supuestamente serias. Una característica, al parecer típica y representativa de los “alternativos”, es que ningún monto de evidencias parece persuadirlos de que su entusiasmo por una terapia o método realmente no funciona.

Estudios más recientes (1999 y 2006) han aportado que la debilidad de los pilares que sostienen esta idea (incluso se demostró que a dosis regulares) la vitamina C incrementa el rango de crecimiento en los carcinomas de células escamosas. El dato que alguien puede mostrar, a favor, pero sin decirlo todo, es que se vio que el ascorbato logra ser toxico para las células cancerosas, pero sólo en concentraciones por encima de 10 mM (millimolar to tens of millimolar range), concentración increíble y peligrosamente letal para mantener en sangre y tejidos.

Si usted le dice a un farmacólogo que tiene un experimento para tratar una enfermedad, no solo cáncer, pero se requiere una concentración de 10mM para ser efectivo, te dirá que es prácticamente imposible lograr una concentración tal en los humanos sin llegar a la toxicidad letal.

Se necesita en primer término entender lo que se dice. Es realmente peligrosa la falta de rigor científico con la que se expone y se intenta convencer sobre una terapia para nada buena y potencialmente dañina.

No sé si yo no me explico bien, o la gente no entiende que existe un consenso científico, un cuerpo de conocimientos que ha costado mucho trabajo tener, que no salió de la nada y que alejarse de él es un disparate y un ridículo intelectual.

Cuestionar la ley de Arquímedes por puro antojo, cuando cada barco, chalupa y hasta los patitos de hule demuestran diariamente su validez, es una estupidez. Levantarse en la mañana entusiasmado con la idea de una aleación nueva para un metal, que revolucionara la aeronáutica pero que viola todos los principios químicos y metalúrgicos, soltar el disparate basado sólo en su alucinación febril es de subnormales. Vomitar ideas sobre construcciones antiguas sin saber nada de geología, arqueología y luego pretender que se le tiene que oír, tener su opinión la misma validez, es absurdo.

Hablar de curas y remedios mágicos, dietas que todo lo pueden, sin saber nada de fisiología, bioquímica, farmacología modernas, sin enunciar, y pasando por encima de todo mecanismo fisiológico y celular, es de insensatos, de ilusos, de irresponsables. Parecerá cruel, pero es así. No podemos perder tiempo y dinero en investigar lo que por base y por concepto es un fracaso. Lo que ya se sabe.

¿Cómo debo tomar yo que en el siglo XXI, donde hace unos días, los esfuerzos basados en una histología seria, científica. y en una bioquímica compleja, el Dana-Farber Cancer Institute no diera una vacuna tumoral personalizada, que combinada con estimulantes del sistema inmune GM-CSF esté aportando excelentes resultados en las leucemias linfociticas crónicas, se pretenda tomar en serio y se pida financiar una investigación sobre el simplismo químico-gastronómico del limón con bicarbonato?

Anuncios

2 Responses to “Bicarbonato y limon = nada”



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Archivos

Estadísticas del blog

  • 120,368 hits

A %d blogueros les gusta esto: